EL GATO

 

El gato, también llamado gato doméstico o gato hogareño, es un pequeño mamífero carnívoro de la subespecie Felis silvestris catus. Se cree que el gato salvaje africano (Felis silvestris lybica) es su ancestro más inmediato. El gato vive en convivencia cercana con los humanos desde hace 3500 a 8000 años.[1]

Hay docenas de razas de gato, algunas sin pelo o sin cola como resultado de mutaciones genéticas, y existen en una amplia variedad de colores. Son expertos depredadores y pueden cazar más de cien especies diferentes de animales para alimentarse. También son animales muy inteligentes, algunos poseen la capacidad de ser entrenados para manipular mecanismos simples.

Se comunican con maullidos, ronroneos, silbidos, gruñidos y alrededor de un centenar de diferentes vocalizaciones[2], además de utilizar un lenguaje corporal característico. Los gatos que conviven en colonias utilizan una combinación de vocalizaciones y señales corporales para comunicarse entre ellos.

Domesticación del gato

El gato es considerado por muchos un animal de compañía, siendo una de las mascotas más populares en todo el mundo. Debido a que la domesticación del gato es relativamente reciente, pueden vivir en ambientes silvestres formando pequeñas colonias. La asociación del gato con los humanos lo condujo a figurar prominentemente en la mitología y en leyendas de diferentes culturas, incluyendo a las civilizaciones egipcia, china y escandinava.

Instintivamente, el gato es un animal cazador. Los gatos de granja viven de forma semisalvaje y cazan ratones y ratas que de otra forma comerían importantes cantidades de grano. Muchos gatos domésticos capturan insectos, ratones y pequeños pájaros instintivamente, aunque generalmente no los consumen, considerándolos como trofeos de caza.

Clasificación científica

El gato doméstico fue denominado Felis catus por Carolus Linnaeus en su obra Systema Naturae, de 1798. Johann Christian Daniel von Schreber llamó Felis silvestris al gato salvaje en 1775. El gato doméstico es considerado, actualmente, una de las subespecies del gato salvaje: por las estrictas reglas de prioridad del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, el nombre de las especies debería ser F. catus desde la primera publicación de Linnaeus. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de los biólogos utilizan F. silvestris para las especies salvajes y F. catus sólo para las formas domesticadas.

En la opinión Nro. 2027, publicada en el Volumen 60 (Parte I) del Bulletin of Zoological Nomenclature (31 de marzo de 2003)[3], la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica confirmó la utilización de F. silvestris para denominar al gato salvaje y F. silvestris catus para las subespecies domesticadas. F. catus sigue siendo válido si la forma domesticada es considerada una especie separada.

Johann Christian Polycarp Erxleben llamó Felis domesticus al gato doméstico en su obra Anfangsgründe der Naturlehre and Systema regni animalis, de 1777. Este nombre y sus variantes Felis catus domesticus y Felis silvestris domesticus son vistos a menudo, pero no son nombres científicos válidos bajo las reglas del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica.

Nomenclatura

Gatos etíopes de pel corto

Existen varias formas para denominar a un grupo de animales, como jauría de perros, piara de cerdos o cardumen de peces. Sin embargo, no existe una forma específica para denominar a un grupo de gatos en la nomenclatura zoológica del idioma español. Por defecto, se utiliza la palabra colonia de gatos[4].

Un problema similar se presenta con la denominación de la cría del gato, específicamente en el período de inmadurez. Por defecto, se lo denomina cachorro de gato[5].

Un gato cuyos ancestros se encuentran registrados formalmente es calificado como pedigree. En términos estrictos, un gato purasangre es aquel que posee ancestros de la misma raza, mientras que en el caso de un pedigree es esencial la existencia de un registro de ancestros, los cuales pueden llegar a ser de distintas razas.

A grandes rasgos, existen dos tipos de gatos domésticos: los de pelo largo y los de pelo corto, ambos comúnmente denominados mestizos. De todas maneras, los purasangre componen menos del diez porciento de la población de gatos domésticos en el mundo[6].

Historia y mitología

El gato fue domesticado por los egipcios alrededor del año 4000 AEC para mantener a las ratas y ratones fuera de sus graneros. Para los egipcios, los gatos eran animales sagrados y, como tales, el castigo por matar a uno de estos animales era la muerte. La diosa Bastet era representada con cabeza de gato. Cuando un gato moría, a veces se le momificaba. Recientemente se ha descubierto evidencia de la domesticación del F. silvestris en la isla de Chipre hace 9500 años.

Sin embargo, durante la Edad Media, se pensaba que los gatos eran familiares de las brujas o parientes de Satanás. A veces se quemaban gatos vivos o se los tiraba desde la cumbre de edificios altos durante las festividades. En el mundo occidental es común la creencia de asociar al gato negro con la mala suerte (aunque hay excepciones, por ejemplo, en el Reino Unido). Para las personas supersticiosas, que se cruce un gato negro de repente es augurio de infortunios. El gato es uno de los doce animales del ciclo de 12 años del zodiaco vietnamita, relacionado con el calendario chino (en este último, el signo zodiacal es el conejo o también gato).

 

Comportamiento y costumbres

El gato es, en la naturaleza, un animal cazador y solitario, no gregario, y esto condiciona su comportamiento con los humanos. A diferencia de los perros, que tienden a ver a los humanos como compañeros de jauría, los gatos suelen tratar a los humanos en la categoría no presa, luego con cierta huraña displicencia, propia de quien no vive en una sociedad jerárquicamente ordenada.

Los gatos regalones y mimados son, psicológicamente, felinos refrenados en su infancia por el proceso de domesticación, ya que los gatos que prosiguen su desarrollo psicológico hacia adultos son cada vez más difíciles de domesticar.

Los gatos pueden sufrir enfermedades psicológicas tales como el estrés. Al igual que un humano estresado, el gato tenderá a desarrollar un comportamiento neurótico.

Los gatos se aparean entrando en estro. El gato se acerca a la gata, la que intentará resistirse por todos los medios a la cópula. Si el gato es hábil, conseguirá morderla por la parte posterior del cuello, inmovilizándola y penetrándola. La penetración en los gatos es algo dolorosa. En la cópula, la gata comienza el proceso de ovulación: tienen sensores nerviosos que con dicho dolor, activan el proceso de ovulación, de modo que los óvulos no se pierden.

La vejez del gato no es gradual, como la humana, sino abrupta. Dura aproximadamente un año y desemboca en la muerte. Un gato viejo desarrolla cataratas y se vuelve más lento. También pierde el olfato. Generalmente duerme todo el día, sin desarrollar ninguna otra actividad, muestra de su extremado cansancio.

Atributos físicos

Los gatos generalmente pesan entre 2,5 y 7 kilogramos; sin embargo, algunas razas como el Ragdoll y el Maine Coon pueden exceder los 11,3 kilogramos. Han existido casos de gatos que superaron los 23 kilogramos de peso debido a la sobrealimentación[7]. El sobrepeso es perjudicial para el animal y debe ser evitado a través de una dieta equilibrada y ejercicio físico, especialmente en aquellos gatos exclusivamente hogareños.

En cautiverio, los gatos domésticos generalmente viven entre 14 y 20 años. El gato más longevo del que se tiene registro vivió 36 años[8].

Los gatos domésticos tienden a vivir más tiempo si se les restringe salir al exterior (disminuye el riesgo de lesiones producidas por peleas o accidentes y la exposición a enfermedades) y si se los esteriliza (reduce el riesgo de cáncer testicular o de ovarios). Las gatas esterilizadas con anterioridad a su primer camada de cachorros tienen menos posibilidades de sufrir cáncer de mama[9]. Los gatos callejeros que viven en entornos urbanos con frecuencia viven sólo 2 años, o menos. Los gatos callejeros mantenidos en colonias pueden vivir muchos más años: el más viejo se llamaba Mark, quien alcanzó la edad de 26 años bajo el cuidado de la asociación británica Cats Protection.

Orejas

Treinta y dos músculos individuales en la oreja le permiten oír direccionalmente[10]. El gato puede mover cada oreja independientemente de la otra. Gracias a esta capacidad, un gato puede mover su cuerpo en una dirección y apuntar sus orejas en otra. La mayoría de los gatos poseen orejas rectas y erguidas: a diferencia de los perros, las razas con orejas caídas son extremadamente raras (la raza Scottish Folds es una de las excepciones por mutación genética). Cuando está enojado o atemorizado, el gato instintivamente reclinará sus orejas hacia atrás, cubriendo los canales auditivos.

Metabolismo

Los gatos son animales propensos a dormir durante el día.

Los gatos conservan la energía durmiendo más que cualquier otro animal, especialmente a medida que envejecen. Es común en ellos las largas siestas, usualmente de 13 a 14 horas como promedio de duración. Algunos gatos pueden dormir hasta 20 horas ininterrumpidas.

Debido a su naturaleza nocturna, los gatos frecuentemente entran en un período de hiperactividad y alegría por la tarde, apodado vulgarmente como "locura de la tarde", "locura de la noche" o "demencia de media hora" por algunos científicos.[11][12]

El temperamento de un gato puede variar dependiendo de la raza y la sociabilidad del animal. Los gatos de pelo corto tienden a ser delgados y activos, mientras que los gatos de pelo largo generalmente son más pesados y menos enérgicos.

Normalmente, la temperatura corporal de un gato ronda entre los 38 y 39 ºC[13]. Se considera que un gato tiene fiebre si su temperatura es mayor o igual a los 39,5 ºC, o bajo hipotermia si es menor a los 37.5 ºC. Comparativamente, los humanos tienen una temperatura corporal aproximada de 37 ºC. El rítmo cardíaco de un gato doméstico normalmente se encuentra entre los 140 y 220 latidos por minuto, dependiendo ampliamente de cuán excitado está el animal. Cuando un gato descansa, en promedio, el rítmo cardíaco oscila entre los 150 y 180 latidos por minuto.

Patas

Una creencia popular sostiene que los gatos siempre aterrizan con sus patas, lo cual hacen usualmente, pero no siempre: durante una caída, un gato puede girar y enderezar reflexibamente su cuerpo utilizando su sentido del balance y su gran flexibilidad[14]. Se denomina reflejo de enderezamiento a esta capacidad en común de los gatos, con la notable excepción de algunas razas que carecen de cola, ya que los gatos la utilizan para conservar el momento angular y preparar su caída.

Los gatos, como los perros, son digitígrados: caminan directamente sobre los dedos de sus patas. Los gatos son capaces de caminar minuciosamente, ya que todos los felinos colocan su pata trasera casi directamente sobre la huella de su pata delantera correspondiente, minimizando el ruido y el rastro visible. Esto también proporciona la sensación de terreno firme para sus patas traseras mientras navegan a través del terreno.

Como muchos depredadores, los gatos tienen garras retráctiles. Este término es erróneo debido a que, en una posición relajada, las garras están cubiertas por la piel que rodea las almohadillas de los dedos. Esto es para conservar filosas las garras, previniendo el desgaste por contacto con el terreno. Sólo estirando o golpeando a la presa con las patas logran tensar tendones conectados, forzando la extensión de las garras.

Sentidos

Mientras que los sentidos del olfato y oído en el gato no son tan agudos como, por ejemplo, los del ratón, son superiores en muchos aspectos a los del humano. Estos, junto con avanzados receptores de la visión, gusto y tacto, hacen al gato extremadamente sensitivo entre los mamíferos.

VISION

El iris característico de los gatos durante la exposición de un espécimen a la luz del día. En el extremo inferior derecho, se puede apreciar parte de la membrana nictitática.

Diferentes análisis indican que la visión del gato es superior, durante la noche, en comparación a los humanos, e inferior a la de éstos durante el día. Los gatos, como los perros, poseen un tapetum lucidum que refleja la luz adicional hacia la retina. Mientras el tapetum le otorga la cualidad de ver con poca luz, parece reducir su precisión visual. En presencia de luz abundante, el iris del ojo del gato se cierra considerablemente, reduciendo la cantidad de luz en la retina y mejorando la profundidad de campo. El tapetum y otros mecanismos hacen que el gato posea un umbral de detección de luz siete veces menor que el de los humanos. La variación en el color de los ojos de un gato producido por el flash fotográfico se debe a la interacción de la luz emitida por el dispositivo y el tapetum.

El gato promedio posee un campo visual estimado de 200º, mientras que en los humanos es de 180º. Como la mayoría de los depredadores, sus ojos se ubican frontalmente, sacrificando algunos grados del campo visual para ganar percepción de profundidad. Utilizando dos imágenes del mismo objeto proyectadas en la retina desde diferentes ángulos, triangula la distancia hacia un objeto con un alto grado de precisión.

La capacidad del campo visual del gato depende del emplazamiento de los ojos, aunque también podría estar relacionado con las características físicas del ojo. En vez de una fóvea óptica, la cual le otorga agudeza visual a los humanos, los gatos poseen una banda central conocida como raya visual. Aparentemente, pueden diferenciar colores, especialmente a corta distancia, pero sin detalles apreciables.

Los gatos poseen un tercer párpado, la membrana nictitática: una delgada membrana que actúa como protección adicional. Esta membrana se cierra parcialmente si el gato está enfermo; sin embargo, cuando está somnoliento ésta también puede ser visible. Si el animal crónicamente muestra su tercer párpado, debería ser enviado a un veterinario para su revisión.

 Los humanos y los gatos poseen un rango de audición similar. Sin embargo, los gatos pueden oír sonidos a tonos mucho más altos, incluso mejor que los perros. Los gatos pueden escuchar 2 octavas más alto que los humanos y una octava y media más que los perros. Cuando están escuchando algo, las orejas del gato rotan en esa dirección. Pueden rotar las orejas independiente para precisar el origen del sonido efectuado a casi un metro, con un margen de error de 7.5 centímetros.

Olfato

El sentido del olfato en el gato doméstico es catorce veces más fuerte que el del humano, además de poseer el doble de células olfativas en sus narices que una persona promedio. Los gatos también poseen un órgano sensitivo en en el paladar llamado órgano de Jacobson u órgano vomeronasal. El gato utiliza un movimiento facial característico llamado reflejo de Flehmen para enviar compuestos químicos a este órgano.

 Tacto

Los gatos poseen cerca de una docena de cerdas sensitivas denominadas vibrissae (vibrissa, en singular) en el labio superior y algunos en las mejillas, sobre los ojos y en el mentón. Eventualmente, estas cerdas también pueden encontrarse en la muñeca y las cejas. La raza Sphynx puede llegar a carecer completamente de vibrissae. Estas cerdas transmiten impulsos eléctricos relacionados con impresiones táctiles a la región somatosensorial de la corteza cerebral, también denominada región de barriles. En el cerebro, cada vibrissa tiene asignado un barril, el cual es un conjunto de neuronas corticales morfológicamente relacionadas con una columna cortical funcional[15].

Las vibrissae pueden detectar pequeñas variaciones en el viento, permitiéndole saber al gato si se encuentra ante algún obstáculo sin necesidad de visualizarlo. Las dos filas superiores de vibrissae en el labio del gato pueden moverse independientemente de las dos filas inferiores para una mayor precisión. Justamente, la longitud de las vibrissae, al superar el ancho y la altura del cuerpo del animal, permiten saber al gato si pueden atravesar una abertura con el tamaño de su cuerpo.

Se cree que los gatos confían más en la información de sus cerdas sensitivas que en la visual bajo luz tenue, ya que las pupilas completamente dilatadas reducen su capacidad de enfocar objetos cercanos.

La posición de las vibrissae indican el talante del gato: apuntan hacia adelante si su actitud es amigable y curiosa; y se posicionan hacia atrás -sobre su cara- si su actitud es agresiva o defensiva.

Gusto

De acuerdo con la revista National Geographic del 8 de diciembre de 2005, los gatos no pueden percibir el sabor dulce de los alimentos debido a la falta del un gen receptor. Algunos científicos creen que esta característica está relacionada con la dieta del gato, la cual es naturalmente alta en proteínas; sin embargo, todavía es incierta la causa o el resultado de esta particularidad. Esta característica se desarrolla detalladamente en la sección Dieta y caza.

Comunicación

Maullido

El maullido ▶  es el sonido típico que caracteriza a un gato. Es transcripto onomatopéyicamente como "miau" o variantes similares ("meow", "miaow", etc.) en la mayoría de los lenguajes europeos y en el chino mandarín. En japonés es transcripto como "nyaa" o "nyan", en Corea es "yaong" o "nyaong" y en árabe se utiliza "mowa'a"; sin embargo, hay muchas variantes de esta onomatopeya en el mundo. Curiosamente, el sonido de un gato muy enojado es transcripto como "mkgnao", "mrkgnao" y "mrkrgnao" en la novela Ulysses, de James Joyce[16].

La pronunciación de esta llamada varía significativamente dependiendo de su propósito. Usualmente, los gatos vocalizan indicando sufrimiento, solicitando atención humana (por ejemplo, para ser alimentados) o como un saludo. Algunos gatos vocalizan cuantiosamente, mientras que otros raramente lo hacen. Los gatos son capaces de emitir cerca de 100 tipos de vocalizaciones diferentes, incluyendo sonidos que se asemejan al lenguaje humano[17].

Ronroneo

El gato puede ronronear, indicando típicamente que el animal está bajo un estado de placidez. Sin embargo, también puede significar que está angustiado, afligido o experimentando dolor. Los gatos ronronean ante la presencia de otros gatos -por ejemplo, cuando una madre se encuentra con sus cachorros. Existen muchas teorías que compiten por la explicación de cómo los gatos ronronean, incluyendo: vibración de las falsas cuerdas vocales cuando inhalan y exhalan, el sonido de la sangre circulando por la arteria aorta, vibración del hueso hioides o resonancia directa en los pulmones. Sin embargo, actualmente se cree que el ronroneo es el resultado de impulsos rítmicos hacia la laringe del gato.

El gato puede ronronear y maullar simultáneamente, especialmente aquellos gatos que vocalizan copiosamente. Adicionalmente al ronroneo, los gatos en estado de relax pueden parpadear lentamente o cerrar parcialmente sus ojos, indicando tranquilidad y serenidad ante una situación determinada[18].

De todas maneras, el ronroneo de un gato puede ser una forma para calmarse a sí mismo, por ejemplo, cuando están lastimados. Aunque no está probado, estudios realizados sugieren que la frecuencia en la vibración producida por el ronroneo del gato puede fomentar el sanado de los huesos y de los órganos del animal, explicando por qué los gatos ronronean cuando están heridos[19].

Otros sonidos

La mayoría de los gatos gruñen o silban cuando están enfadados o en peligro. Algunos pueden gorjear cuando observan a una presa[20], o expresando interés en un objeto cercano. Cuando el sonido es dirigido hacia una presa fuera de alcance, no se sabe si es un sonido amenazador, una expresión de frustración o un intento de imitar el llamado de un ave (incluso imitar el sonido de la presa de un ave, como una cigarra). Recientemente, estudiosos del comportamiento animal creen que este sonido es un "comportamiento de ensayo" en el cual el gato anticipa o practica cómo matar a su presa, ya que el sonido usualmente acompaña un movimiento de la mandíbula similar al que utilizan para matar a su presa (la "mordida fatal" que rompe las vértebras del cuello en la víctima).

Dieta y Caza

En relación a su tamaño, los gatos domésticos son depredadores muy eficaces. Pueden emboscar y abalanzarse sobre distintos vertebrados usando tácticas similares a los leopardos y tigres; es entonces cuando asestan la mordida letal con sus largos dientes caninos que rompen la médula espinal de la víctima, o la asfixia comprimiendo su tráquea.

El gato doméstico puede cazar y comer cerca de cien especies -la mayoría de los grandes felinos carecen de tanta diversidad de especies para cazar. Sin embargo, teóricamente, los grandes felinos también pueden cazar las mismas especies que el gato, pero no lo hacen frecuentemente debido al contenido nutricional relativamente bajo que proveen estos animales. Una excepción es el leopardo, quien usualmente caza conejos y otros animales pequeños.

Los gatos domésticos bien alimentados pueden cazar y matar aves, ratones, ratas y otros pequeños animales en las inmediaciones, para luego mostrar el trofeo de caza a sus dueños. El motivo por el cual lo hacen no está totalmente claro, pero se cree que esta acción está relacionada con los comportamientos de creación de lazos afectivos. Es probable que los gatos esperen ser elogiados por su contribución simbólica al grupo.

Debido a su instinto cazador, los gatos callejeros son considerados una plaga en muchos países. En algunas zonas, se requiere que los gatos domésticos sean mantenidos dentro del hogar a toda hora, ya que pueden ser peligrosos para las especies de aves locales en peligro de extinción. Algunos dueños optan por colocarles una campanilla al animal para advertirle a su presa sobre su acercamiento.

Los gatos poseen dentadura especializada y un tracto digestivo apto para la digestión de la carne. El premolar y el primer molar componen el par de dientes utilizados para cortar la carne como si fueran tijeras, ubicados a cada lado de la boca. Aunque esta característica se encuentra en los cánidos, es muy desarrollada en los felinos. La lengua del gato posee papilas en forma de espinas compuestas por queratina, útiles para destripar la carne del cadáver.

Los gatos domésticos comen muy poca materia vegetal. Sin embargo, es común que ocasionalmente suplementen su dieta carnívora con pequeñas cantidades de pasto y otras plantas para mejorar el tránsito digestivo. Todos los felinos poseen una característica genética que les impide percibir los gustos dulces[21] debido, en gran parte, a sus hábitos alimenticios y su aversión a los frutos. La mayoría de los alimentos balanceados para gatos a menudo contienen grandes cantidades de maíz, arroz, productos derivados de la carne, minerales y vitaminas.

Intoxicación

El hígado del gato es menos efectivo para desintoxicar que el del humano o el del perro, lo que limita la utilización de pesticidas y medicamentos en donde se encuentren expuestos. Por ejemplo, el paracetamol es extremadamente tóxico en gatos: ellos carecen naturalmente de las enzimas necesarias para digerir el paracetamol, provocando resultados fatales aun en pequeñas cantidades[22]. Similarmente, los productos desinfectantes y limpiadores basados en fenol son muy tóxicos para los gatos[23][24] y, en algunos casos, llega a ser fatales[25].

Muchos alimentos para humanos son tóxicos para los gatos. Por ejemplo, el chocolate puede ser fatal debido a la presencia de teobromina.

Superpoblación

Según la HSUS (Humane Society of the United States), entre 3 y 4 millones de gatos y perros mueren por eutanasia cada año en los Estados Unidos y son muchos más los que están cautivos en refugios y perreras porque hay un número significativamente mayor de nacimientos que de hogares para los animales. Distintas organizaciones sostienen que el acto de esterilización ayuda a disminuir la superpoblación, así como también adoptar a los felinos en lugar de comprarlos.

El gato en la cultura popular

Escutura de bronce de un gato (Irán, s. XIX)

Seguramente por la agilidad y fortaleza de los gatos y por su habilidad de caer sobre sus patas, se dice popularmente que tienen siete vidas, nueve en el mundo anglosajón, en ambos casos un número considerado de la buena suerte.

En caso de necesidad, los gatos pueden servir de alimento. El gato, quitándole la piel, cabeza, patas y cola, es casi idéntico al conejo. La expresión dar gato por liebre proviene de la sospecha de que los venteros, cuando no tenían liebre o conejo, servían gato. Por cuestiones culturales, en Occidente no se acostumbra alimentarse de gatos. Este hecho, la ingesta de gatos o perros, suele causar repulsión entre la población.

El escritor argentino Julio Cortázar poseía una extraordinaria afición por los gatos, la cual era compartida por Borges, quien dijo del gato (aunque en realidad se refería a todos los animales) que era eterno, pues para él el tiempo no existe.

Algunas enfermedades

Alergia: algunas personas son alérgicas a glucoproteína Fel d1, presente en la saliva, la piel y el pelaje de algunos gatos. 1 de cada 50.000 carecen de esta glucoproteína debido a una variación genética en el ADN. La glucoprteína Fel d1 suele producir estornudos, irritación de las vías respiratorias y, en casos más agudos, asma y otras reacciones alérgicas. El 24 de septiembre de 2006, la firma biotecnológica Allerca anunció el comienzo de producción de los primeros gatos hipoalergénicos sin modificación genética[26].

Toxoplasmosis: esta enfermedad es peligrosa para la mujer embarazada, por ser una de las principales causas de malformaciones en el feto. El gato, como especie, desempeña un papel clave en el ciclo de esta enfermedad, siendo un huésped obligatorio para la transmisión. El gato adquiere la enfermedad cuando se alimenta de algún pájaro o ratón infectado. Por lo tanto la primera conclusión es que el gato implicado en la transmisión es aquel que tiene posibilidad de cazar ratones (gato silvestre o de granja) y no el gato de piso alimentado con piensos o latas. El gato excreta los ooquistes en las heces y el humano se infecta por el contacto oral con ellas (por no lavarse las manos después de limpiar la caja, por ejemplo). Esto ya supone de por sí un bajo riesgo de contagio. Además es improbable que un gato doméstico se alimente de estos animales, ya que algunos gatos los consideran trofeos. Teniendo en cuenta lo anterior, y si en estado de embarazo la mujer se protege con guantes a la hora de limpiar la tierra donde entierre sus heces el gato y se lava las manos tras limpiarlo, la posibilidad de contagio se reduce considerablemente. No hay que olvidar que según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la principal causa de la toxoplasmosis en mujeres es la ingesta de carne cruda o poco cocida, así como verduras sin lavar (contaminadas con heces de gato).

La mujer seropositiva a toxoplasmosis queda inmunizada de por vida, por lo que sólo se considera período de riesgo los 4 primeros meses de embarazo de las mujeres seronegativas a la toxoplasmosis (las que tienen posibilidad de infectarse).

Leucemia: esta enfermedad, que no es igual que la leucemia humana, es una de las más extendidas. No es contagiosa al humano ni a otros animales, sólo se transmite de un gato a otro, mediante saliva o sangre. Los gatos vacunados de leucemia están protegidos cerca de un 95%. Castrando a un animal se evitan ese tipo de riesgos en caso de que el gato tenga acceso a exteriores, ya que estando castrado no tiene contacto sexual o de sangre (peleas por el territorio, por ejemplo) con otros gatos. Desgraciadamente es una enfermedad desconocida por muchos veterinarios que, al no saber tratarla, recomiendan el sacrificio del animal. Sin embargo, no es igual haber estado en contacto con la enfermedad y ser portador que estar infectado y desarrollando la enfermedad. En el primer caso, el gato puede llegar a acantonar la enfermedad pudiendo tener una vida larga y saludable. En el segundo de los casos, el gato está más expuesto a morir, pero aún así no es una enfermedad fulminante. La leucemia gatuna no es inicialmente más que la pérdida de defensas en un animal que es portador de ella, siendo cuando se desarrolla una enfermedad degenerativa que acorta la vida del animal en algunos años, pero que puede aplacarse si el gato vive en buenas condiciones, a no ser que debido a la pérdida de defensas cualquier pequeña enfermedad puede ser peligrosa (rinotraqueitis, resfriados, etcétera). La leucemia "terminal", es cuando llega a la médula espinal, anulando totalmente la producción de glóbulos blancos para su defensa, entonces el animal empieza a deteriorarse rápidamente y muestra su agonía de manera que el sacrificio es la única solución. Pero, mientras no presente un estado crítico, precisa cuidados y buenos alimentos, acompañado, por sugerencia de veterinarios expertos, del uso del "interferón" u otros complementos que le ayuden a tener más fuertes sus defensas.

Gatos famosos

El gato Félix con Charles Chaplin en Felix in Hollywood (1923)

Los gatos han aparecido en diferentes representaciones artísticas tanto en el cine como en la televisión, la literatura, la música, la escultura, la pintura, etc. Su encanto ha traspasado las barreras culturales y se ha convertido en un símbolo de gracia, delicadeza, astucia y en algunos casos hasta de malicia.

En el cine y la televisión los encontramos comúnmente representando papeles tales como compañeros de los villanos o de las brujas o destacando la capacidad de presentir «cosas extrañas» (por ejemplo en películas como El Padrino, en James Bond el gato blanco que pertenecía a Blofeld, en Ghost, en Men in Black II, en la serie de televisión Embrujada, etcétera).

Tal vez uno de los personajes más memorables de la pantalla grande sea el famoso Chatrán de la película Las Aventuras de Chatrán. También se destaca la obra de Disney Los aristogatos. Una aparición, si bien no en un rol protagonista, pero no por menos importante es el de Jinxie de la película Los padres de ella. Otro gato muy destacado es Salem, el gato perteneciente a la serie de televisión Sabrina, la brujita adolescente. Y como no el gato CGS Ted Nudegent de Belfy que apareció como mister Bigglesworth en 1997 en la película norteamericana Austin Powers (International Man of Mistery) y también nombrado por la revista Cats el gato del año 1999.ver.

Los dibujos animados han utilizado a estos animales como personajes, a veces en el rol principal, otras como antagonistas, los más destacados son El gato Félix, Garfield, Hello Kitty, Tom (Tom y Jerry), Don Gato y su pandilla, Silvestre (Silvestre y Piolín), la gata loca, Azrael (Los Pitufos), Doraemon (gato-robot), Rasca/Tomy de "Rasca/Tomy y Pica/Dali" en Los Simpsons, Mocha "la gata de tres patas", Pumby, entre otros.

También en los videojuegos podemos encontrar a estos animales. Uno de los que poseen más protagonismo (aunque el juego pasó desapercibido) es el juego de PSOne Tail Concerto de Bandai, con un fuerte estilo anime japonés donde sus protagonistas eran animales. Los buenos eran los perros (de hecho, el protagonista que controlaba el jugador era Waffle, un perro policía), y los gatos eran los "malos" (entre comillas porque realmente no eran tan malos). También en el juego Countdown Vampires (también de PSOne y también de Bandai), en la secuencia de introducción podemos ver a un gatito acercarse al guardia de seguridad de la discoteca, y que es capaz de ver que los asistentes de la misma son vampiros. Otros juegos donde también aparecen gatos son Final Fantasy VII (donde aparecía Caith Sith, un gato negro subido a un monstruo blanco)

En la literatura podemos destacar la fábula El gato con botas de Charles Perrault, también aparecen en títulos como Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, The Cat in the Hat de Theodor Seuss Geisel, El gato negro de Edgar Allan Poe, Oda al gato de Pablo Neruda, etcétera.

En la música encontramos numerosas menciones a gatos pero ninguna tan explícita como el musical de Andrew Lloyd Webber Cats, aparecen también en muchas canciones como Delilah de Queen, El gato que esta triste y azul de Roberto Carlos, The Lovecats de The Cure, etcétera.

 

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